Cerámica Imperial Hipercerámica construyó al menos el 80 % de su planta en La Troncal (Cañar), con financiamiento de una empresa china. La Aduana la intervino por presuntas irregularidades en sus importaciones. La empresa también enfrenta una sanción ambiental, una tributaria y otra laboral.

Por Paúl Mena Mena y Leonardo Gómez Ponce
En medio de los vastos cañaverales de La Troncal, que se extienden hasta el horizonte, se levanta una megaestructura metálica que rompe el paisaje. Es el Parque Industrial Pancho Negro, una fábrica de porcelanato y cartón en construcción que ocupa un terreno de 36 hectáreas, con posibilidades de convertirse en la mayor planta de cerámica del país. Está ubicada sobre una vía de segundo orden que conecta al poblado con la parroquia Pancho Negro. De ahí su nombre.
Las instalaciones pertenecen a la empresa ecuatoriana Cerámica Imperial Hipercerámica S. A. S., cuyos accionistas son dos ciudadanos chinos. El modesto capital de esta compañía, que alcanza los 800 dólares, contrasta con el tamaño de la infraestructura.
Documentos presentados por Cerámica Imperial a las autoridades ecuatorianas muestran que la fábrica se levanta con el financiamiento de la empresa china Sichuan Huaci Trading Co. Ltd., domiciliada en la provincia de Sichuan, en la República Popular China.
La puerta principal del complejo está sellada con un aviso de clausura emitido por la Prefectura del Cañar. La pancarta, ya descolorida, muestra que lleva casi cinco meses en esta situación. La Prefectura ordenó la suspensión temporal de la actividad constructiva por no contar con la licencia ambiental.
Al respecto, Enrique Camposano Castro, asesor de Cerámica Imperial, señaló a este medio que ese problema ya está resuelto, que están pagadas las tasas y que el proceso de licenciamiento continúa. Calcula que en un mes tendrán la licencia para retomar los trabajos. “La situación con la Prefectura del Cañar por el tema ambiental está superada”, afirmó. Sin embargo, la clausura persiste.
No es la única penalidad contra la empresa. El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE) le ordenó la semana pasada que destruya o reexporte la maquinaria instalada en la planta. Impuso esta medida, pues encontró irregularidades en la importación de estos productos, ya que la empresa habría usado indebidamente una figura que la eximió del pago de aranceles.
Cerámica Imperial ha mostrado su desacuerdo con esta sanción y ha solicitado al SENAE que le permita nacionalizar los equipos y pagar los aranceles adeudados, para comenzar a operar. El pedido fue negado, pero la compañía aún puede insistir ante la justicia ordinaria. Camposano señaló que un estudio jurídico está estudiando el caso.
Por otra parte, el Servicio de Rentas Internas (SRI) inhabilitó el RUC de la compañía, que funcionaba bajo el régimen RIMPE en la categoría de emprendedor. Camposano afirmó que el SRI no les ha notificado el porqué de la suspensión y que la empresa ha cumplido con todas las obligaciones tributarias.
Además, el Ministerio del Trabajo le impuso una multa de casi 10.000 dólares. Cerámica Imperial impugnó esta sanción ante la Función Judicial.

Dos expertos en el negocio de la cerámica coincidieron en que, por la magnitud de la planta, si esta llegara a operar, coparía alrededor del 40 % del mercado nacional, en el cual tienen amplia participación dos grupos económicos: Graiman y Eljuri.
En los últimos años, se han instalado varias fábricas chinas de cerámica en América Latina. La construcción de estas megaplantas se ha dado en medio de irregularidades ambientales, tributarias, laborales y de uso de agua. Hay casos evidenciados en Perú, Colombia, México y, ahora, Ecuador.
Un eslabón empresarial entre China y Ecuador
Los primeros pasos para la construcción del Parque Industrial Pancho Negro se dieron, a la par, en China y en Ecuador. El proceso inició el 4 de julio de 2024. Aquel día, un abogado guayaquileño reservó el nombre Cerámica Imperial Hipercerámica S. A. S. en la Superintendencia de Compañías para su constitución.
En esa misma fecha, se creó en la provincia china de Sichuan una empresa que lleva el nombre de esa localidad: Sichuan Huaci Trading Co. Ltd. Ambas sociedades nacieron para estar conectadas.
La empresa ecuatoriana se constituyó con 800 dólares de capital en manos de los ciudadanos chinos Huang Shuai y Ni Xiaoyu. Camposano afirmó que estos empresarios tienen vasta experiencia en el sector, pues han levantado plantas de cerámica en Ghana, Nigeria y Tanzania.
Cuando Cerámica Imperial se creó, asumió como gerente general el actual vicepresidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano China, Wang Liu Bin, ciudadano chino ecuatoriano con amplia trayectoria empresarial en el país.
Para fijar el domicilio de Cerámica Imperial ante la Superintendencia, utilizaron la planilla de luz de una compañía de Wang Liu Bin, Automotores Zhong Xing, ubicada en el edificio Las Cámaras, de Guayaquil. Hasta ahora, ambas sociedades comparten esa dirección en sus registros públicos.
Wang Liu Bin estuvo en el cargo dos meses. Renunció en septiembre de 2024. En una respuesta enviada por correo electrónico a este equipo periodístico, recalcó que el gerente general y propietario de la compañía es Huang Shuai. “Yo fui gerente en el momento de construir su empresa porque no tenía cédula de inversionista”, afirmó.
Ese mismo mes, Cerámica Imperial amplió su presencia en Ecuador. Constituyó la empresa Minera-Plutón S. A. S. y nombró como gerente general a Mateo Wang Jara, hijo de Wang Liu Bin, quien figura en el cargo hasta la actualidad, según los registros de la Superintendencia.
Cerámica Imperial posee todo el capital de Minera Plutón, que suma 1000 dólares. En los registros públicos de la Superintendencia y del Servicio de Rentas Internas (SRI) no existe rastro de alguna actividad económica de esta compañía. No hay información de transacciones comerciales ni de declaraciones tributarias.
La minera registró su domicilio en el centro de La Troncal, en las calles Luis Cordero y Del Zafrero, diagonal al Parque El Zafrero. Este equipo visitó el lugar. Es un sector residencial de clase media. En esa intersección hay terreno baldío y unos pocos negocios locales. No hay oficinas. Ningún vecino ha escuchado de esta empresa.




En agosto de 2025, Cerámica Imperial expandió sus inversiones en Ecuador. Constituyó la compañía Imperial Cartón Imcarton S. A. S. junto con dos socios chinos: Liu Sanliang y Yang Zhi. Esta cartonera tiene 800 dólares de capital y está domiciliada en el Parque Industrial Pancho Negro.
Sichuan Huaci Trading: ¿inversión o deuda?
El 5 de marzo de 2025 fue un día clave para el proyecto. Ese día, la ecuatoriana Cerámica Imperial y la china Sichuan Huaci Trading firmaron un contrato para la construcción de la fábrica de porcelanato, bajo la modalidad de “llave en mano”.
El acuerdo —en manos de este equipo periodístico— tuvo un costo de 14 millones de dólares. De estos, 9,75 millones de dólares corresponden a equipos, maquinarias, componentes y accesorios de la planta. Estas importaciones son las que ahora pusieron en vilo la instalación de la fábrica.
El convenio también estableció flexibles facilidades de pago. Dispuso que Sichuan Huaci Trading le concedía un financiamiento comercial por el monto total del contrato y que Cerámica Imperial debería pagarle de forma diferida una vez que la planta inicie las operaciones productivas y comerciales. Incluso, el documento dispuso que las condiciones de pago se podrían instrumentar mediante acuerdos posteriores.
Esto coincide con los balances financieros presentados por Cerámica Imperial ante la Superintendencia. De acuerdo con estos documentos, la empresa llegó a consolidar 16,7 millones de dólares en activos e igual monto en pasivos, los cuales fueron registrados como préstamos del exterior.
Es decir que cada dólar que recibió de crédito se convirtió en un equipo o una maquinaria de la fábrica. Los registros contables no muestran que los accionistas hayan invertido dinero de su bolsillo.
Al respecto, Camposano señaló: “Cualquier empresario en el Ecuador o en el mundo que se endeuda es porque tiene un patrimonio fuerte que lo respalda, está arriesgando su patrimonio, no en dinero, en billetes, pero en activos o si no no fuera sujeto de crédito”.
Un anexo al contrato “llave en mano” señala que la capacidad de producción de la planta está estimada entre 35.000 y 40.000 metros cuadrados diarios de porcelanato esmaltado y/o pulido de alta calidad.
El plazo de la obra se fijó en 18 meses contados a partir de la llegada del primer embarque con la maquinaria para la planta. Este arribó en julio de 2025. Es decir que los empresarios chinos tenían previsto abrir la fábrica a inicios de 2027.
Por Cerámica Imperial firmó el contrato Huang Shuai y por Sichuan Huaci Trading, Ma Chao, uno de los dos nodos importantes de esta historia.
La conexión Hong Kong
El contrato “llave en mano” se preparó con semanas de antelación. Los días previos hubo una serie de jugadas societarias.
Tres semanas antes de la firma, el 17 de febrero de 2025, se aprobó el capital de Sichuan Huaci Trading, el cual asciende a 8 millones de renminbis (1,19 millones de dólares). Ma Chao es el accionista mayoritario y representante legal, de acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Publicidad de Información Crediticia de Empresas, un órgano oficial del gobierno chino.
Esta misma fuente señala que la empresa tiene menos de 50 empleados y que está registrada en la Oficina de Supervisión y Administración del Mercado del Condado de Weiyuan, en la provincia de Sichuan.
El accionista minoritario es Hu Sanlu. Una persona con este nombre aparece en la nómina de empleados de Imperial Cartón, según pudo verificar este equipo periodístico.
El mismo día en que se aprobó el capital de Sichuan Huaci Trading, en Ecuador se registró un cambio societario en Cerámica Imperial. El accionista Ni Xiaoyu se deshizo de todas sus participaciones y las traspasó, una parte a su socio Huang Shuai, y otra a Ziming Wang, el otro nodo importante de esta historia.
Ziming Wang se juntó con Ma Chao y otro socio para constituir una empresa en Hong Kong. La inscripción se hizo el día en que Cerámica Imperial firmó el contrato “llave en mano” con Sichuan Huaci Trading, aquel 5 de marzo. Le pusieron exactamente el mismo nombre de la empresa domiciliada en la República Popular China: Sichuan Huaci Trading Co. Ltd.
Con esto se perfeccionó una red compleja de relaciones societarias y laborales que ponen en contacto a la empresa china, a la hongkonesa y a la ecuatoriana.
El abogado de Cerámica Imperial, Juan Manuel Villamar, señaló a este equipo periodístico que no existe relación societaria entre su cliente y Sichuan Huaci Trading. Recalcó que los precios convenidos entre ambas compañías son los de mercado. “No hay una relación ni vinculación que afecte al precio”, subrayó.
Las importaciones observadas por el SENAE
Una vez armado el Frankenstein societario, los empresarios chinos empezaron a preparar la importación de la maquinaria en Ecuador.
Entre abril y junio de 2025, Cerámica Imperial le consultó tres veces al SENAE si podía introducir esos equipos a través del Régimen 21, el cual exime del pago de aranceles. Esta modalidad está diseñada para importar mercancías que deben ser transformadas, reparadas, adaptadas o perfeccionadas para luego ser reexportadas.
Un ejemplo son las materias primas. Una empresa puede importar hilo y tela sin pagar aranceles, si fabrica una camiseta que sale del país. Tiene un año de plazo para realizar esta reexportación.
El SENAE consideró que la maquinaria serviría para montar una fábrica que no se podía reexportar, ya que se convertiría en un activo fijo para producir cerámica dentro del país. Por esta razón respondió, en las tres ocasiones, que no era posible aplicar el Régimen 21.
Camposano sostiene que las tres contestaciones no fueron una prohibición explícita. Cerámica Imperial tramitó 58 declaraciones aduaneras de importación bajo el Régimen 21 para su maquinaria, por un total de 9,7 millones de dólares. El monto coincide con el fijado en el contrato con Sichuan Huaci Trading para costear los equipos. Los productos llegaron al país entre julio de 2025 y marzo de 2026.
La primera alerta sobre posibles inconsistencias en estas importaciones la dio la Dirección de Despacho de Guayaquil Marítimo. Por esta acción, el 22 de abril pasado, el SENAE intervino por primera vez el Parque Industrial Pancho Negro.
El proceso de control duró dos meses y medio. En el interín, el SENAE clausuró por 30 días el parque industrial, pues la empresa no entregaba la información requerida. El 7 de julio, la autoridad aduanera emitió un primer informe ratificando que las importaciones con el Régimen 21 no eran procedentes.
El reporte agregó otras posibles irregularidades: productos introducidos sin facturas de sustento y casos en que una misma factura se usó para hacer dos importaciones. Esto provocó sospechas de una posible subvaloración de los productos, recogió el documento.
Reexportación o destrucción de la maquinaria
Con este informe, el proyecto empezó a trabarse. Además, Cerámica Imperial tenía que sortear otra dificultad aduanera. El Régimen 21 le daba un año para reexportar el producto introducido sin pago de aranceles y faltaban pocos días para que el plazo del primer embarque —que había llegado en julio de 2025— se cumpliera. Por esta razón, la empresa solicitó una prórroga.
Con base en este pedido, el SENAE realizó un segundo control. El 22 de julio, intervino nuevamente la planta y retiró los equipos que aún no estaban ensamblados en la planta ni tenían los papeles en regla. Se usaron cinco camiones de cama baja para el traslado.
El 7 de agosto, el SENAE resolvió negar la solicitud de prórroga y culminar el Régimen 21 de las 58 importaciones. Además, le dio 30 días a Cerámica Imperial para reexportar o destruir las mercancías.
Como respuesta, la compañía presentó un reclamo administrativo y solicitó al SENAE que se le permita nacionalizar los productos y pagar los aranceles adeudados. Camposano recordó que, por cada importación bajo el Régimen 21, entregó garantías al SENAE, las cuales están activas.
La semana pasada, el SENAE negó el pedido y ratificó los argumentos de la resolución del 7 de agosto. Esta señala que nacionalizar la mercancía tergiversaría el propósito del Régimen 21 convirtiéndolo en un mecanismo para diferir el pago de tributos.
Sobre esto, el director del SENAE, Luis Váscones, dijo públicamente: “La inversión extranjera formal es bienvenida, pero el uso de los mecanismos aduaneros debe cumplir la normativa vigente”.
Sin embargo, la sanción no es definitiva. La compañía puede acudir a un Tribunal Contencioso Tributario demandando la nulidad de la resolución.
Municipio de La Troncal declaró el uso de suelo industrial
Cerámica Imperial inició el trámite de la licencia ambiental para el Parque Industrial Pancho Negro en septiembre de 2024. Subió la información preliminar del proyecto al Sistema Único de Información Ambiental (SUIA). El plan señalaba que la fábrica se montaría en la vía que une a La Troncal con Pancho Negro.
El entonces Ministerio del Ambiente dio luz verde al inicio del trámite con un certificado de que la planta no se ubicaría dentro de un área protegida.
Semanas después, en octubre, el Consejo Municipal de La Troncal empezó a discutir una actualización del Plan de Uso y Gestión de Suelo. El debate terminó en enero de 2025, con la emisión de la Ordenanza 01-2025.
Esta declaró que dos zonas de Pancho Negro pasarían a tener uso de suelo industrial. Una de estas abarca el terreno donde Cerámica Imperial planificaba montar su planta.
Un acuerdo emitido por el entonces Ministerio de Agricultura en octubre de 2019 determina que las alcaldías deben solicitar los cambios de uso de suelo a esa Cartera. Esta autoridad informó a este equipo periodístico que el Municipio de La Troncal no ha presentado ningún pedido desde ese entonces. A renglón seguido, señaló que los municipios son los competentes para clasificar el uso de suelo.
La alcaldesa de La Troncal, Miriam Castro Crespo (Revolución Ciudadana – Partido Socialista Ecuatoriano), ha mostrado apertura con los inversionistas chinos. En abril de 2025, los recibió en el Municipio y publicó el acto en el sitio web institucional. Este equipo periodístico solicitó una entrevista a la alcaldesa, pero no recibió respuesta.

El crimen trastocó el trámite ambiental
En junio de 2025, Cerámica Imperial presentó el Estudio de Impacto Ambiental a la Prefectura del Cañar, pues esta institución tiene acreditación del extinto Ministerio del Ambiente para hacer el control ambiental en su territorio.
Ese estudio da más detalles del proyecto. Señala que la planta ocuparía 25 de las 36 hectáreas de terreno y que serviría no solo para producir cerámica sino también cartón.
Además, descarta el uso de combustible para el funcionamiento de la fábrica. Indica que necesitará “un consumo considerable de energía eléctrica” (entre 300 y 500 kWh por día) y que no requerirá de agua para la producción, por lo cual no generaría aguas residuales industriales.
Tras una prolongada revisión, la Prefectura del Cañar aprobó el estudio en noviembre de 2025. De esta manera, dio paso a que la empresa inicie el proceso de participación ciudadana, el cual tiene dos fases: la informativa y la consultiva.
La primera se realizó en febrero de 2026. Según el expediente, se realizó una reunión con varios líderes de Pancho Negro a través de videoconferencia. No se la hizo presencial por cuestiones de seguridad, ya que la misma Prefectura alertó sobre la presencia de la banda Los Lobos en el sector.
Informes de inteligencia militar apuntan que esa es una zona en disputa entre Los Lobos y Los Águilas (la facción armada de Los Choneros). Según estos documentos, La Troncal es un vértice del “triángulo del crimen” junto con El Triunfo y Naranjal.
Un operativo militar encontró a mediados de este año dos fosas de cadáveres en La Puntilla, a cinco minutos de la fábrica. Este equipo visitó la zona en agosto. No encontró destacamentos policiales ni militares. Sí se topó en dos ocasiones con personas armadas, circulando en motocicletas sobre la carretera, a plena luz del día.
Según Camposano, los empresarios chinos escogieron esta zona por cuestiones estratégicas. “Está cerca de las torres de interconectado de energía y esta fábrica necesita mucha energía”, afirmó. Agregó que existen beneficios para los proyectos industriales alejados de los principales polos de desarrollo, en las grandes ciudades.
Sobre esto, añadió que Cerámica Imperial ha buscado firmar un contrato de inversión con el Gobierno ecuatoriano desde el inicio del proyecto y que el trámite sigue su marcha.

Sin licencia ambiental
La Prefectura aprobó la fase informativa el 17 de marzo de este año y dio luz verde a la consultiva.
Dos semanas después, el Ministerio del Ambiente envió un oficio al prefecto, Marcelo Jaramillo Calle (Revolución Ciudadana – Partido Socialista Ecuatoriano), solicitando explicación sobre una inconsistencia en el proceso. Señaló que en el SUIA, en la carpeta del Parque Industrial Pancho Negro, aparecían documentos de otro proyecto para la “elaboración de productos alimenticios”.
La Prefectura respondió que se debió al error involuntario de un técnico y que esto no impedía ni limitaba el proceso de licenciamiento ambiental.
Sin embargo, semanas después, el 16 de abril, la Prefectura hizo una inspección al parque industrial. Encontró que Cerámica Imperial estaba construyendo la planta pese a que aún no tenía la licencia ambiental. Por esta razón, la Prefectura clausuró las instalaciones el 7 de mayo.
Este equipo encontró, en su visita a mediados de agosto, que el sello de clausura impedía el ingreso por la puerta principal. Sin embargo, en la parte trasera de las instalaciones encontró otro acceso habilitado.



Trabajadores chinos sin protección
La construcción de la fábrica despertó en los lugareños la esperanza de nuevas plazas de empleo, bastante escasas en la zona. Sin embargo, el galpón siempre está cerrado. En el sector, nadie sabe qué actividades se realizan allí y nunca han visto a los dueños.
“Es la única industria de la zona”, dijo una tendera, en un recinto a pocos kilómetros de la planta. “Pancho Negro es pequeña. La gente trabaja en transporte, en las fincas. La fábrica de cerámica es la única industria que tienen cerca y no está funcionando”, se lamentó.
Cuando la Prefectura del Cañar inspeccionó el Parque Industrial Pancho Negro, en abril, encontró que la residencia para los trabajadores estaba casi terminada. Las instalaciones tenían dos pozos sépticos para abastecer a 200 personas.
Entre las importaciones que realizó Cerámica Imperial, hay 115 camas y 115 colchones, así como 60 inodoros de cuclillas, de uso común en China. Estos datos dejan ver cuáles eran los planes de la empresa para contratar a los obreros que operarían la fábrica.
De acuerdo con el SENAE, en sus inspecciones encontró 50 trabajadores chinos construyendo la planta. Una persona que estuvo en uno de los múltiples controles a las instalaciones contó a este equipo periodístico que los obreros laboraban en zapatillas y pantaloneta, sin cascos ni guantes ni arneses. “Si ocurren accidentes laborales en el sitio, no habrá registro ni forma de enterarse”, señaló.
Camposano reconoció que en la planta había ciudadanos chinos, pero señaló que no eran obreros sino ingenieros calificados para el montaje de ese tipo de fábricas. Agregó que todos tenían visa de trabajo.
El Ministerio del Trabajo informó que hizo una inspección en la planta el pasado 19 de marzo. Una fuente facilitó un extracto del acta de este control, el cual indica que, a esa fecha, la obra había avanzado en un 80 %.
Según el Ministerio, en esa ocasión, solicitó información a Cerámica Imperial para verificar la situación de sus obreros. La Cartera agregó que, semanas después, la empresa entregó datos parciales.
Ante esta situación, el Ministerio sancionó a la compañía por no haber afiliado al seguro social a sus trabajadores desde el primer día de labores, por haber incumplido con la cuota de inclusión de personas con discapacidad y por haber obstaculizado la inspección. La Cartera subrayó que le impuso la máxima multa permitida por la Ley: 9.640 dólares.
Cerámica Imperial impugnó esta sanción ante el Tribunal Contencioso Administrativo. De acuerdo con la empresa, hay contradicción en la legislación ecuatoriana: por un lado, la Cancillería exige un contrato laboral firmado para emitir las visas de trabajo; por otro lado, el Ministerio de Trabajo requiere que los trabajadores estén afiliados al seguro social desde la suscripción del contrato.
La compañía, además, estudia una segunda demanda por la sanción del SENAE. Todo apunta a que el futuro del Parque Industrial Pancho Negro se definirá en los tribunales.